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Los hijos de Dios no vamos contra el tiempo. No ponemos el alma a correr. Vivimos en el tiempo. Cada segundo, cada instante es un momento del gran designio del Padre.
Somos dueños del tiempo, porque somos hijos del Eterno Presente. ¿Muchas cosas para hacer?. Esta bien, hazlas y bien. Pero en el tiempo, no contra él, viviendo en cada momento el "ser dentro" antes que el "hacer fuera".
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